Javier Valverde se lució en quites, estuvo bien pero el fallo a espadas le privó de algún trofeo
Redacción: Angélica Corral.
Fotografías:Pedro Luis Martín.
José Tomás se sacó la espina que tenía con Salamanca con dos buenas faenas, sobre todo la del segundo de su lote al que cortó las dos orejas. Al primero le cortó una.
Andrés Sánchez que entró en el cartel como sustituto de Vector Puerto cogido de gravedad ayer en Murcia estuvo muy bien con el segundo, pero falló con la espada al entrar a matar sin muleta y salir de la suerte volteado por el toro.
Quinta Puerta Grande en La Glorieta, esta vez para una de las primeras figuras del escalafón que se ha reconciliado con la afición salmantina. Una oreja en el primero y dos en el segundo para el diestro de Galapagar. Completaron el cartel y se fueron de vacío Andrés Sánchez, que entró en el cartel en sustitución de Víctor Puerto y Javier Valverde, en su segunda tarde en La Glorieta. Se lidiaron toros de Núñez del Cuvillo manejables en general destacando cuarto y quinto, astifinos y alguno anovillado.
José Tomás tuvo una d las mejores actuaciones en La Glorieta. Una oreja cortó a su eprimera tras destacar toreando con la muleta a un ejemplar noble al que aguantó y supo llevar para cuajar faena. Lo mejor vendría en el quinto, toreando al natural muy templado, llevando el toro largo, ligando las series y deleitando a la afición con aroma de toreo caro. Dos orejas, generosa la segunda tras un pinchazo pero Puerta Grande indiscutible para el diestro de Galapagar.
Javier Valverde no pudo repetir el triunfo de su actuación anterior, el pasado día nueve. Con el primero, de no haber fallado con la espada podía haber cortado una oreja. Estuvo variado con el capote, templó con la muleta pero no hubo la repercusión esperada. Al sexto, el más blando de todo el encierro, logró mantenerlo en pie y justificó una actuación digna en Salamanca.
Andrés Sánchez no tuvo suerte con su primer toro, el primero de la corrida y el peor del encierro de Núñez del Cuvillo. El salmantino estuvo valiente, consintiendo y aguantando ante un ejemplar con nulas posibilidades de triunfo. Al segundo le pego dos tandas de derechazos ligadas, con muletazos templados llevando al toro largo que fueron lo mejor de su actuación en Salamanca. Sorprendió entrando a matar sin muleta en un primer intento fallido. Dos pinchazos más y tres descabellos fueron necesarios para acabar con este toro.
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