Redacción: Angélica Corral. Fotografía: Pedro Luis Martín
Granicerote fue el ejemplar que abrió plaza, un toro de 515 kilos marcado con el número 35. Fue el mejor del encierro. Leonardo lo paró en los medios con un caballo ágil y reunido aprovechando la nobleza de un toro que desarrolló cualidades extraordinarias. Quebró en banderillas, se acopló a la claridad en la embestida, le dio distancia y se dejó ver clavando las banderillas largas. Con “Macareno”, un lusitano tordo puso banderillas a dos manos y con “Chispa” un castaño lusitano, banderillas cortas y un efectivo rejón de muerte. Rodó el toro y el palco concedió la primera de las siete orejas de la tarde. Hubo ovación para el ejemplar de Sánchez Cobaleda.
Pitonudo fue el cuarto, un ejemplar marcado con el número 13, espectacular de presencia, berrendo en negro jirón que pesó 480 kilos y salió con mucha codicia. Leonardo Hernández lo recibió con Caralegal, una cabalgadura luso árabe castaño. Castigó a este segundo de su lote y lo dejó demasiado parado para la faena. Clavó en demasiadas ocasiones a la media vuelta sin seguir los cánones del rejoneo que dictan parar, citar y clavar. Con “Pintor” un lusitano tordo puso banderillas largas pero no logró tanta transmisión como con su primero. Le faltó brío al trasteo y su labor no llegó tanto al público. Sin embargo, fue premiado con una oreja tras dos pares de banderillas a dos manos y una rosa. De nuevo, hubo aplausos para el toro en el arrastre.
Pablo Hermoso de Mendoza tuvo un lote que
por la mañana había sorteado su apoderado, Pablo Martínez
Labiano. Cortó una oreja a su primero, al que recibió con Fusilero
un lusitano tordo. Granicero fue un ejemplar llamativo de pelaje, berrendo
en negro de 485 kilos de peso al que recetó piruetas en la cara tras
clavar dos rejones de castigo. El rejoneador navarro montó a Campogrande,
un caballo con el hierro de Manuel Vidrié, tordo rodado con el que
arriesgó ante un público entregado. Clavó tres banderillas
cortas consecutivas con Nativo, otro lusitano tordo y aprovechó la
nobleza de este ejemplar que no tuvo peligro pero que, sin embargo, se paró
antes. El rejón de muerte, efectivo.
El quinto de la tarde, segundo del lote de Pablo Hermoso de Mendoza fue Clavel,
un ejemplar marcado con el número 25 de 520 kilos. De nuevo lo recibió
con Fusilero, un caballo que trajo de México. Se dobló con él
y aprovechó la codicia con la que salió al ruedo este ejemplar.
Dos rejones de castigo fueron la labor previa a su actuación con Gayarre,
un caballo castaño lusitano. Entendió al toro pero dejó
algunos tiempos muertos en la faena, de no haber sido tan castigado el público
de La Glorieta hubiera podido ver al número uno de los rejoneadores
en todo su esplendor. “Chicuelo”, hermano de Cagancho, puso la
vibración cuando el rejoneador se adornó con piruetas tras las
banderillas. Se echó encima del toro, ya muy parado, colocando banderillas
cortas y el toro se tumbó. Fue el momento de colocar un efectivo rejón
de muerte previo a una fuerte petición de orejas. Fueron dos para el
navarro que le posibilitaron abrir una vez más la puerta grande de
La Glorieta.
Rui Fernández, que se presentaba en Salamanca, recibió a Clavelino, otro de 490 kilos con Ladrón, luciendo el típico atuendo a la federica. Enceló al toro y clavó el primer rejón de castigo rematando la suerte. Con “Napoleón”, un lusitano tordo, intentó colocar banderillas largas a un ejemplar que se aquerenció y al que le costó sacar de los terrenos de chiqueros. El caballero rejoneador pasó dos veces en falso y cambió de cabalgadura. Con Oráculo llegó la emoción al tendido y la ovación más rotunda de la tarde al clavar citando de frente. El público se entregó con este joven que lidió en los terrenos de querencia y quizá por ello encontró más dificultades. Clavó banderillas cortas con Fado, pinchó arriba, se echó el toro y paseo una oreja.
Cerró plaza Coleto, un ejemplar que también salió con codicia y que permitiría al portugués abrir la puerta grande de La Glorieta. Quebró el primer rejón de castigo y deslumbró con Joselito, un caballo bayo con el que intentó torear a un ejemplar más parado y reservón que le apretó para los adentros. El de Sánchez Cobaleda se dolió en banderillas y Rui no estuvo acertado al clavar. Dos pares al quiebro, tres rosas consecutivas y un rejonazo completaron una labor en la que hubo más voluntad que acierto. De nuevo, oreja para el portugués y puerta grande para la terna que salió a hombros junto a Juan José Piris, mayoral de Sánchez Cobaleda, ganadería que ha triunfado rotundamente en La Glorieta.

8ª CORRIDA DE TOROS DOMINGO 21 DE SEPTIEMBRE
FICHA
Leonardo Hernández OREJA/OREJA
Pablo Hermoso OREJA/DOS OREJAS
Rui Fernández OREJA/OREJA
Toros de Sánchez Cobaleda, muy bien presentados y nobles. Lleno de NO HAY BILLETES Salieron a hombros los rejoneadores y el mayoral de Sánchez Cobaleda